{"id":1054127,"date":"2026-01-20T07:00:00","date_gmt":"2026-01-20T14:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.questionpro.com\/blog\/?p=1054127"},"modified":"2026-01-19T13:06:50","modified_gmt":"2026-01-19T20:06:50","slug":"como-duermen-los-mexicanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.questionpro.com\/blog\/es\/como-duermen-los-mexicanos\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo duermen los mexicanos. Encuesta sobre h\u00e1bitos del sue\u00f1o"},"content":{"rendered":"\n
Dormir es una necesidad biol\u00f3gica. Descansar, en cambio, se ha convertido en un reto cotidiano. Con esta premisa se realiz\u00f3 el estudio sobre c\u00f3mo duermen los mexicanos<\/strong>: \u201cDormimos pero no descansamos\u201d, una investigaci\u00f3n realizada en colaboraci\u00f3n entre QuestionPro y Evidens, cuyo objetivo es entender c\u00f3mo duermen los mexicanos, en qu\u00e9 condiciones lo hacen y qu\u00e9 creencias culturales influyen en su relaci\u00f3n con el descanso.<\/p>\n\n\n\n El estudio se basa en 302 encuestas aplicadas a hombres y mujeres mayores de 18 a\u00f1os a nivel nacional, y revela una realidad contundente: el problema del sue\u00f1o en M\u00e9xico no es solo cu\u00e1ntas horas dormimos, sino c\u00f3mo vivimos el descanso en una cultura que glorifica el desgaste.<\/p>\n\n\n\n M\u00e1s que datos aislados, los resultados dibujan una narrativa colectiva: dormimos con interrupciones, con culpa, con ansiedad\u2026 y muchas veces sin las condiciones f\u00edsicas ni mentales para descansar de verdad.<\/p>\n\n\n\n\n\n Dormir no siempre significa recuperar energ\u00eda. Aunque muchas personas cumplen con el n\u00famero \u201ccorrecto\u201d de horas, la calidad del sue\u00f1o cuenta una historia distinta.<\/p>\n\n\n\n \u00bfC\u00f3mo duermen los mexicanos? Contrario a la creencia popular, la mayor\u00eda de los mexicanos s\u00ed duerme dentro de rangos aceptables:<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, el dato clave es este: 79% presenta alg\u00fan problema de sue\u00f1o. Entre los m\u00e1s frecuentes se encuentran:<\/p>\n\n\n\n En M\u00e9xico no dormimos \u201cde corridito\u201d. Vivimos con microdespertares f\u00edsicos y mentales que fragmentan el descanso y reducen su efecto reparador.<\/p>\n\n\n\n La cama ya no es solo para dormir: es una extensi\u00f3n de la pantalla. El uso del celular antes de dormir se ha normalizado como un h\u00e1bito inofensivo, aunque su impacto sea profundo.<\/p>\n\n\n\n La hiperestimulaci\u00f3n nocturna se volvi\u00f3 rutina. El tel\u00e9fono no ayuda a desconectarnos: mantiene a la mente en estado de alerta, retrasando y fragmentando el sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n Si te interes\u00f3 nuestro estudio sobre c\u00f3mo duermen los mexicanos, te recomiendo hacer un test del sue\u00f1o<\/a>.<\/p>\n\n\n\n El descanso no se interrumpe solo por factores f\u00edsicos, sino emocionales. Hoy, descansar implica algo m\u00e1s que cerrar los ojos: implica sentirse seguro, tranquilo y mentalmente contenido. Sin eso, el cuerpo no baja la guardia.<\/p>\n\n\n\n En M\u00e9xico no se compra descanso: se reacciona al dolor. La decisi\u00f3n de cambiar el colch\u00f3n suele llegar tarde.<\/p>\n\n\n\n El colch\u00f3n no se percibe como una inversi\u00f3n preventiva en bienestar, sino como una soluci\u00f3n de emergencia cuando el cuerpo ya pas\u00f3 la factura.<\/p>\n\n\n\n Dormir apretados no solo incomoda: desgasta. El deseo de camas m\u00e1s grandes no responde al estatus, sino a la necesidad de reducir fricci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Pareja, hijos, mascotas, calor y movimiento invaden el espacio personal. El discurso y la pr\u00e1ctica no siempre coinciden. En el plano consciente, los mexicanos reconocen el valor del sue\u00f1o:<\/p>\n\n\n\n Pero estas creencias conviven con una narrativa cultural que glorifica el sacrificio:<\/p>\n\n\n\n Creemos en el descanso, pero seguimos premiando aguantar.<\/p>\n\n\n\n Cuando el cuerpo se rinde en p\u00fablico, no es descuido: es acumulaci\u00f3n. El cansancio que se filtra fuera del hogar revela una deuda prolongada con el descanso.<\/p>\n\n\n\n El cuerpo siempre cobra lo que no se le dio en privado. El cansancio dej\u00f3 de ser \u00edntimo: ya es socialmente visible.<\/p>\n\n\n\n En M\u00e9xico nos acostamos cansados, nos despertamos varias veces y aprendimos a resistir. El estudio sobre c\u00f3mo duermen los mexicanos, realizado por QuestionPro y Evidens, busca abrir la conversaci\u00f3n sobre el descanso desde una mirada cultural, emocional y cotidiana. Porque entender c\u00f3mo dormimos tambi\u00e9n es entender c\u00f3mo vivimos.<\/p>\n\n\n\n Si quieres profundizar en este y otros temas, te invitamos a consultar los resultados de otros ejemplos de estudios de mercado <\/a>, donde exploramos comportamientos, creencias y tensiones que marcan la vida diaria de las personas.<\/p>\n\n\n\n Dormir no deber\u00eda ser una deuda. Descansar bien deber\u00eda ser parte del bienestar al que todos aspiramos.<\/p>\n\n\n\nM\u00e9xico duerme\u2026 fragmentado<\/h2>\n\n\n\n
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<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n\n
<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\nEl celular: el enemigo silencioso del descanso<\/h2>\n\n\n\n
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Las preocupaciones econ\u00f3micas tambi\u00e9n se meten a la cama<\/h3>\n\n\n\n
El estr\u00e9s financiero y laboral no termina al apagar la luz.<\/p>\n\n\n\n\n
El colch\u00f3n se cambia por dolor, no por cuidado<\/h3>\n\n\n\n
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37% cuando ya se hunde o truena<\/li>\n\n\n\nM\u00e1s espacio no es lujo: es paz mental<\/h2>\n\n\n\n
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Tener m\u00e1s espacio se traduce en mejor calidad de descanso sin dejar de compartir la cama.<\/p>\n\n\n\nDormir bien es un valor declarado\u2026 pero no siempre practicado<\/h2>\n\n\n\n
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El cansancio ya no es privado: es p\u00fablico<\/h2>\n\n\n\n
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Conclusi\u00f3n: dormir bien sigue siendo una conversaci\u00f3n pendiente<\/h2>\n\n\n\n
Dormir bien sigue vi\u00e9ndose como un lujo ocasional, no como una necesidad b\u00e1sica.<\/p>\n\n\n\n