Dormir es una necesidad biológica. Descansar, en cambio, se ha convertido en un reto cotidiano. Con esta premisa se realizó el estudio sobre cómo duermen los mexicanos: “Dormimos pero no descansamos”, una investigación realizada en colaboración entre QuestionPro y Evidens, cuyo objetivo es entender cómo duermen los mexicanos, en qué condiciones lo hacen y qué creencias culturales influyen en su relación con el descanso.
El estudio se basa en 302 encuestas aplicadas a hombres y mujeres mayores de 18 años a nivel nacional, y revela una realidad contundente: el problema del sueño en México no es solo cuántas horas dormimos, sino cómo vivimos el descanso en una cultura que glorifica el desgaste.
Más que datos aislados, los resultados dibujan una narrativa colectiva: dormimos con interrupciones, con culpa, con ansiedad… y muchas veces sin las condiciones físicas ni mentales para descansar de verdad.
México duerme… fragmentado
Dormir no siempre significa recuperar energía. Aunque muchas personas cumplen con el número “correcto” de horas, la calidad del sueño cuenta una historia distinta.
¿Cómo duermen los mexicanos? Contrario a la creencia popular, la mayoría de los mexicanos sí duerme dentro de rangos aceptables:
- 50% duerme entre 6 y 8 horas
- 37% duerme entre 4 y 6 horas
Sin embargo, el dato clave es este: 79% presenta algún problema de sueño. Entre los más frecuentes se encuentran:
- 22% despertares nocturnos
- 20% ansiedad o pensamientos intrusivos
- 17% insomnio
- 12% ronquidos
- 9% sonambulismo o pesadillas frecuentes
En México no dormimos “de corridito”. Vivimos con microdespertares físicos y mentales que fragmentan el descanso y reducen su efecto reparador.
El celular: el enemigo silencioso del descanso
La cama ya no es solo para dormir: es una extensión de la pantalla. El uso del celular antes de dormir se ha normalizado como un hábito inofensivo, aunque su impacto sea profundo.
- 40% afirma que las redes sociales son lo que más lo mantiene despierto
- 21% recurre al celular cuando no puede dormir
- 7% se despierta durante la noche por notificaciones o mensajes
La hiperestimulación nocturna se volvió rutina. El teléfono no ayuda a desconectarnos: mantiene a la mente en estado de alerta, retrasando y fragmentando el sueño.
Si te interesó nuestro estudio sobre cómo duermen los mexicanos, te recomiendo hacer un test del sueño.
Las preocupaciones económicas también se meten a la cama
El descanso no se interrumpe solo por factores físicos, sino emocionales.
El estrés financiero y laboral no termina al apagar la luz.
- 23% no logra dormir pensando en deudas o el futuro
- 26% se despierta por pendientes del trabajo
- 11% se despierta específicamente por preocupaciones económicas
Hoy, descansar implica algo más que cerrar los ojos: implica sentirse seguro, tranquilo y mentalmente contenido. Sin eso, el cuerpo no baja la guardia.
El colchón se cambia por dolor, no por cuidado
En México no se compra descanso: se reacciona al dolor. La decisión de cambiar el colchón suele llegar tarde.
- 39% lo cambia por dolor de espalda o cuello
37% cuando ya se hunde o truena - Solo 13% lo cambia cuando hay dinero u oferta
- 15% duerme en un colchón que no quería, pero “se acostumbró”
El colchón no se percibe como una inversión preventiva en bienestar, sino como una solución de emergencia cuando el cuerpo ya pasó la factura.
Más espacio no es lujo: es paz mental
Dormir apretados no solo incomoda: desgasta. El deseo de camas más grandes no responde al estatus, sino a la necesidad de reducir fricción.
- 53% duerme en Queen o King
- 36% en matrimonial
- 11% en individual
Pareja, hijos, mascotas, calor y movimiento invaden el espacio personal.
Tener más espacio se traduce en mejor calidad de descanso sin dejar de compartir la cama.
Dormir bien es un valor declarado… pero no siempre practicado
El discurso y la práctica no siempre coinciden. En el plano consciente, los mexicanos reconocen el valor del sueño:
- 37% “Dormir bien te cambia el humor”
- 32% “Dormir es salud, no es opcional”
Pero estas creencias conviven con una narrativa cultural que glorifica el sacrificio:
- 14% “El que madruga, Dios lo ayuda”
- 9% “Dormir es un lujo que no siempre se puede”
- 4% “Ya dormirás cuando te mueras”
- 3% “Duermo poco, ya me acostumbré”
Creemos en el descanso, pero seguimos premiando aguantar.
El cansancio ya no es privado: es público
Cuando el cuerpo se rinde en público, no es descuido: es acumulación. El cansancio que se filtra fuera del hogar revela una deuda prolongada con el descanso.
- 21% se ha quedado dormido en el transporte público
- 20% en el cine
- 19% en juntas frente a la computadora
- 16% en filas o trámites
- 14% en clases o cursos
- 10% en baños públicos
El cuerpo siempre cobra lo que no se le dio en privado. El cansancio dejó de ser íntimo: ya es socialmente visible.
Conclusión: dormir bien sigue siendo una conversación pendiente
En México nos acostamos cansados, nos despertamos varias veces y aprendimos a resistir.
Dormir bien sigue viéndose como un lujo ocasional, no como una necesidad básica.
El estudio sobre cómo duermen los mexicanos, realizado por QuestionPro y Evidens, busca abrir la conversación sobre el descanso desde una mirada cultural, emocional y cotidiana. Porque entender cómo dormimos también es entender cómo vivimos.
Si quieres profundizar en este y otros temas, te invitamos a consultar los resultados de otros ejemplos de estudios de mercado , donde exploramos comportamientos, creencias y tensiones que marcan la vida diaria de las personas.
Dormir no debería ser una deuda. Descansar bien debería ser parte del bienestar al que todos aspiramos.



