Dicen que el amor lo puede todo, pero ¿puede contra una cuenta dividida en el restaurante o el recibo de la luz en agosto? En este estudio nos adentramos a ver cómo es compartir gastos en pareja. Queríamos saber quién aplica la de “yo invito” y quién prefiere el modo “50/50” para que nadie salga herido. Desde los que comparten hasta la contraseña del banco, hasta los que tienen su “guardadito” secreto para esos gastos que mejor no explicar. Los resultados confirman que el romanticismo es genial, pero en pleno 2026, ¡tener las finanzas en paz enamora mucho más!
La encuesta refleja principalmente la voz de las mujeres (55%) y de la generación Millennial (58%), quienes junto a la Generación X (27%), lideraron la participación. En cuanto a su situación sentimental, se trata de una muestra con un alto nivel de compromiso, donde casi 6 de cada 10 están casados, complementados por un grupo significativo de solteros y personas en unión libre.
Detalles que enamoran: ¿Flores o suscripciones?
A veces, el amor se demuestra en los pequeños gestos cotidianos que alivian el bolsillo. Al preguntar qué prefieren recibir, el 42% de los encuestados eligió que su pareja le pague la suscripción de Netflix sobre un ramo de flores.
Sin embargo, el romanticismo clásico no ha muerto: 25% sigue prefiriendo el detalle tradicional de las flores, y un 33% prefiere no elegir y quedarse con las dos cosas.
¿Quién paga hoy? La pregunta del millón
A la hora de pagar en un restaurante, la flexibilidad es la regla:
- El 38% de las parejas prefiere turnarse para cubrir la cuenta
- Por otro lado, el 32% asume siempre el pago
- El 20% de los casos la pareja es quien se encarga.
Curiosamente, la opción menos popular es dividir la cuenta según lo que cada uno consumió, elegida por tan solo el 1%.
¿Cuentas claras o amor a ciegas?
Para que una relación no se hunda en el primer bache, temas como el dinero, las compras y el ahorro suelen ser la verdadera prueba de fuego.
Pero, ¿qué pensamos realmente sobre poner las cartas financieras sobre la mesa? Para la gran mayoría, la transparencia es ley: Aunque el 73% de las personas considera que hablar de dinero es una obligación en la relación , un 20% lo evita por incomodidad y un pequeño grupo prefiere dejar que las cosas se resuelvan solas sobre la marcha.
¿Y cómo se comparten los gastos en pareja en el día a día?
Aquí es donde la teoría se encuentra con la realidad de la cartera:
- El 41% de los encuestados afirma que ellos cargan con la mayoría de los gastos.
- Un 33% comenta que es su pareja quien cubre casi la totalidad de las cuentas.
- El famoso “mitad y mitad” solo lo aplica el 18% de los participantes.
- Un 7% prefiere la flexibilidad y dice que “depende del gasto”.
- Solo en un 1% cada quien paga lo suyo sin mezclar ni un peso.
El misterio del ahorro
Cuando hablamos de guardar para el futuro, las respuestas son tan variadas como los presupuestos:
- El 32% lo hace de forma ocasional.
- 29% opta por mantener su dinero en cuentas separadas.
- Solo un 28% dijo tener un hábito de ahorro conjunto constante.
¿Quién tiene la última palabra?
Con este panorama económico, surge la duda: ¿cómo se deciden las compras importantes? ¿Se pide permiso o se pide perdón?
Para la mayoría, el equipo es lo primero: el 68% asegura que estas decisiones se toman siempre entre los dos. Esta mentalidad de unidad deja muy atrás al pequeño 4% que prefiere no pedir permiso y seguir la filosofía de que cada quien hace con lo suyo lo que quiera.
Diferencias salariales: ¿Un motor para superarse o un golpe al ego?
En cuanto a la diferencia de ingresos, los resultados reflejan una mentalidad de equipo y madurez:
- 46% de los participantes le daría igual si su pareja ganara más que ellos.
- Para un 36%, el éxito financiero de su compañero funciona como una motivación personal para superarse.
Solo una minoría admite cierta incomodidad:
- el 18% confiesa que se sentiría “raro” aunque terminaría aceptándolo
- 1% reconoce abiertamente que no le gustaría nada enfrentar esa brecha salarial.
Los gastos en pareja que no se saben
Los secretos son más comunes de lo que parecen:
- 46% de los encuestados admite ocultar compras de ropa bajo la excusa de que “estaba en oferta”.
- Un 26% asegura ser totalmente transparente
Otros confiesan gastos “invisibles” en delivery, suscripciones olvidadas o pasatiempos como videojuegos y artículos de colección.
Conclusión
Lo que estos resultados nos dicen es que, cuando se trata de dinero, las parejas de hoy prefieren el “equipo” al “yo invito”. Ya no se trata de quién gana más, sino de cómo se reparten las responsabilidades para que nadie sienta que lleva todo el peso. Al final, las finanzas son un reflejo de la confianza: cuando hay acuerdos honestos sobre quién paga qué y no hay gastos escondidos bajo la alfombra, la relación fluye mucho mejor. El dinero ha dejado de ser un tabú para convertirse en una conversación necesaria para vivir en paz.
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