La mejor manera de hacer las cosas es hacerlas uno mismo. Esta afirmación se utiliza en empresas, proyectos comunitarios y gobiernos nacionales. Estas organizaciones confían en la investigación-acción para hacer frente a sus entornos continuamente cambiantes e inestables a medida que funcionan en un mundo más interdependiente.
Este artículo describe la definición de investigación-acción, sus etapas y algunos ejemplos.
¿Qué es la investigación-acción?
La investigación-acción es una estrategia que trata de encontrar soluciones realistas a las dificultades y problemas de las organizaciones. Es similar a la investigación aplicada. Se trata básicamente de aprender haciendo. En primer lugar, se identifica un problema, luego se emprenden algunas acciones para abordarlo, después se mide la eficacia de los esfuerzos y, si los resultados no son satisfactorios, se vuelven a aplicar los pasos.
Se puede clasificar en tres grupos diferentes:
- Positivista: También llamada “investigación-acción clásica”, considera la investigación como un experimento social.
- Interpretativa: Denominada “investigación-acción contemporánea”, considera que la realidad empresarial está hecha socialmente.
- Crítica: Adopta un enfoque crítico de los sistemas empresariales e intenta mejorarlos.
Características de la investigación-acción
La investigación-acción es un enfoque que combina la investigación y la acción práctica para abordar y resolver problemas en contextos organizativos. Sus principales características son: ciclo continuo de planificación-acción-observación-reflexión, participación activa, enfoque colaborativo, orientación hacia la mejora, reflexión crítica, adaptación flexible, utilización de datos empíricos a través de métodos de investigación cualitativos y cuantitativos, aplicación práctica, documentación continua y compromiso a largo plazo.
Etapas de la investigación-acción
Comienza con la identificación de un problema y sigue cuatro etapas:
Etapa 1: Planificar
El investigador desarrolla un plan de acción que guíe el proceso de investigación, describiendo qué hay que emprender, cuándo y cómo.
Etapa 2: Actuar
Se aplica el plan y se recopilan datos, verificando que las herramientas sean pertinentes, válidas y completas.
Etapa 3: Observar
El investigador revisa los objetivos y expectativas del proyecto y analiza los datos recopilados, apoyándose en gráficos, diagramas y redes.
Etapa 4: Reflexionar
Se aplica la posible solución y se observan los resultados. Si no resuelven el problema, se exploran ideas alternativas y se reinicia el ciclo.
Ejemplos de investigación en acción
Ejemplo 1
En 1991, se puso en marcha una investigación-acción para estudiar cómo podría implantarse el turismo de naturaleza en las islas de Barlovento del Caribe (Santa Lucía, Granada, Dominica y San Vicente). Se formaron grupos consultivos en varias islas, se lanzaron proyectos comunitarios y el estudio propició varios cambios positivos en la zona (Franklin, 1994).
Ejemplo 2
Lau y Hayward (1997) emplearon la investigación-acción para analizar grupos de trabajo colaborativo basados en Internet con 15 profesores y 25 profesionales sanitarios durante dos años. La lección clave fue que la curva de aprendizaje estaba mal calculada, y que la claridad de roles y el intercambio de conocimientos son vitales para el crecimiento de los grupos virtuales.
Conclusión
La investigación-acción como herramienta metodológica analiza la acción humana desde un movimiento comunicativo y participativo, que favorece el intercambio de conocimientos y el desarrollo de una estructura relacional de confianza y compromiso.
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Preguntas frecuentes sobre investigación-acción
La investigación-acción es una metodología que combina la investigación sistemática con la acción práctica para resolver problemas reales en contextos organizativos, educativos o comunitarios. Se basa en un ciclo continuo de planificación, acción, observación y reflexión, donde los propios participantes son agentes activos del cambio. Su objetivo es generar conocimiento útil y aplicable mientras mejora una situación concreta.
Las etapas de la investigación-acción son cuatro: planificar (diseñar el plan de acción a partir del problema identificado), actuar (implementar el plan y recopilar datos), observar (analizar los resultados con herramientas cualitativas y cuantitativas) y reflexionar (evaluar si la solución fue efectiva o si se deben ajustar las estrategias). Este ciclo puede repetirse hasta alcanzar resultados satisfactorios.
A diferencia de la investigación tradicional, que busca generar conocimiento teórico en condiciones controladas, la investigación-acción está orientada a resolver problemas prácticos en contextos reales. Involucra activamente a los participantes del entorno estudiado, no solo a investigadores externos. Además, sus resultados se aplican de forma inmediata durante el mismo proceso de investigación, lo que la convierte en una herramienta de mejora continua.
Existen tres tipos principales de investigación-acción: la positivista o clásica, que trata la investigación como un experimento social para probar teorías; la interpretativa o contemporánea, que considera que la realidad organizacional está construida socialmente y se enfoca en factores locales y contextuales; y la crítica, que adopta una perspectiva cuestionadora hacia los sistemas existentes con el objetivo de transformarlos y mejorarlos.
La investigación-acción se aplica en contextos educativos para mejorar prácticas pedagógicas, en organizaciones y empresas para resolver problemas operativos o de gestión, en comunidades para impulsar proyectos de desarrollo social, y en el sector salud para mejorar protocolos de atención. Es especialmente útil en entornos donde los problemas son complejos, dinámicos y requieren la participación activa de las personas involucradas.



