Diferencia entre liderazgo y el buen liderazgo

¿Qué tanto sabes sobre el liderazgo y el buen liderazgo de empleados? Hoy en QuestionPro tenemos como invitado a Alfonso Pérez Azcárate, formador  y  asesor  en  habilidades  de  comunicación.  Especializado  en  comunicación interpersonal, liderazgo y presentaciones en público quien nos hablará del tema.

Antes de presentarles lo que Alfonso nos quiere compartir, empecemos por lo básico:

¿Qué es el liderazgo?

Cada uno de nosotros cree tener una idea de lo que es ser un buen líder, pero cuando se trata de definir el concepto, no es tan fácil. Para algunos, el liderazgo es la motivación, para otros los resultados y para otros la inspiración. 

El liderazgo puede ser considerado también una forma de carisma natural que tienen algunas personas. Este carisma proviene de una combinación de cualidades, habilidades y actitudes.  

Descubramos lo que nuestro invitado de hoy nos tiene que contar sobre la diferencia entre liderazgo y un buen líderazgo:

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Reflexiones sobre el liderazgo y el buen liderazgo

Vivimos la era, la moda y el boom del liderazgo. Se escriben libros, se hacen películas y se ofrecen capacitaciones a todos los niveles. Llevamos muchos años hablando de liderazgo. No hay día en  el  que  no  me  encuentre  alguna  referencia  al  respecto  en  redes  sociales.  Y  yo  me  pregunto: después  de  tantos  años  hablando  sobre  liderazgo  ¿ha  cambiado  algo?  ¿Han  mejorado  las empresas? ¿Nuestros directivos, mandatarios y políticos son mejores? ¿Ha mejorado la gestión de personas dentro de las organizaciones? 

¿Nuestros empleados están y se sienten mejor? ¿Ha mejorado el ambiente laboral? 

En  resumen,  ¿cómo  es  posible  que  después  de  tantos  años  estudiando,  tratando y enseñando liderazgo apenas notemos cambios?  

En mi opinión, hay tres razones por las que esto es así.  

Uso erróneo de la palabra  líder  o  liderazgo

La  primera,  es  el  uso  erróneo  de  la  palabra  líder  o  liderazgo.  Tendríamos  que  hablar,  para  ser correctos  del  buen  líder  y  el  buen  liderazgo.  Todos  somos  líderes  en  mayor  o  menor  medida. 

Todos somos “guías” y “orientadores” de alguien. Desde personas que trabajan para nosotros hasta  nuestros  hijos,  pero  esto  no  implica  que  seamos  buenos  en  ello.  Líderes  hay  muchos, buenos líderes muy pocos. 

Confusión entre liderazgo y carisma

La segunda razón es la confusión existente entre liderazgo y carisma. El diccionario nos dice que el carisma es “la capacidad que tienen algunas personas para atraer o fascinar”. 

Ser carismático no implica ser  un  buen  líder,  al  igual  que  un  buen  líder  no  tiene  por  que  ser  carismático.  La  atracción  o fascinación por alguien no es valor suficiente para calificarlo como buen liderazgo.  

Falta de criterio a la hora de definir cómo debe ser un buen líder

La tercera razón es la falta de criterio a la hora de definir cómo debe ser un buen líder. Cuando buscamos  en  publicaciones  especializadas  nos  encontramos  con  una  avalancha  de  aptitudes necesarias  para  el  buen  liderazgo.  Credibilidad,  esperanza,  pasión,  humildad,  simplicidad, comunicación,  cercanía,  confianza,  cooperación,  anticiparse  al  cambio,  saber  delegar…etc. 

Algunos autores dan importancia a algunas de estas aptitudes, mientras que otros destacan otras. Teniendo en cuenta todo lo que se le pide a un buen líder, podríamos decir que para gestionar nuestras empresas o nuestra política lo que estamos buscando es un superhéroe.

Cómo ejercer un buen liderazgo

Esta diversidad y abundancia de aptitudes sobre liderazgo y buen liderazgo genera, en aquellas personas que buscan cómo mejorar su capacidad de liderazgo, más confusión y estrés que ayuda, ya que nunca podrán estar al nivel que  se  les  exige.  Además,  la  gran  proliferación  de  libros,  audios,  videos  y  formaciones  sobre liderazgo hacen que la confusión se magnifique. ¿Cuál es la formación adecuada? ¿Quién de todos los autores y divulgadores del liderazgo tiene la razón, la receta correcta? 

En la búsqueda de la mejora de la gestión de recursos y personas nos hemos perdido en contenidos y divagaciones. Nos  hemos  quedado  en  la  discusión  sobre  los  ingredientes  para  la  receta  perfecta.  ¿Y  si  nos centráramos más en hacer que en estudiar cómo hacer? 

Ejercer el liderazgo no es complicado. Como ya he comentado, cualquier persona que tenga un equipo a su cargo lo estará haciendo. Ahora bien, pasar de ser un líder a ser un buen líder es más complejo. Independientemente de las aptitudes que podamos tener, de lo buenos que seamos en nuestra profesión, hay una actitud, que no aptitud, que diferencia a un buen líder de un simple líder. Esta actitud es su sincera preocupación e interés por las personas que tiene a su cargo y por el objetivo a lograr como equipo. Lo demás es añadido. 

 La próxima vez que le ofrezcan una capacitación en liderazgo, antes de aceptar, pregúntese si esta formación  le  hará  mejor  persona,  si  le  ayudará  a  cuidar,  proteger  y  guiar  a  su  equipo  y  a  su empresa, si le hará mejor jefe. Si esto es así acéptela ya que irá por buen camino. Todo lo demás es humo. 


Alfonso Pérez Azcárate Autor: Alfonso Pérez Azcárate. Formador  y  asesor  en  habilidades  de  comunicación.  Especializado  en  comunicación interpersonal, liderazgo y presentaciones en público. Licenciado en administración de empresas con especialización en marketing – Saint Louis University – St. Louis, MO. USA. MBA – Universidad Pontificia Comillas, ICADE, Madrid. Certificación internacional en coaching profesional. (CPC) – ASESCO

Autor de los libros: Comunicación y transformación de equipos. El modelo TEAM (Amazon)  y Presentaciones en público para convencer. (Editorial Bubok)
Correo: info@apazcarate.com