
¿Tienes una idea de negocio prometedora pero no sabes si realmente va a funcionar? Esa incertidumbre tiene nombre, y también tiene solución. Un estudio de viabilidad, también conocido como estudio de factibilidad, perfil o preinversión, se desarrolla para determinar el éxito que puede alcanzar un proyecto a partir de la evaluación de sus aspectos técnicos y económicos.
En términos concretos, es el análisis que responde a la pregunta más importante antes de comprometer recursos: ¿este proyecto tiene posibilidades reales de funcionar? Para eso, examina la rentabilidad potencial, los recursos disponibles, el entorno legal y el mercado objetivo, todo antes de dar el primer paso. A continuación encontrarás en qué consiste, cuáles son sus tipos y componentes, qué beneficios aporta y cómo realizarlo paso a paso.
¿Qué es un estudio de viabilidad?
Un estudio de viabilidad es un análisis en profundidad que trata de determinar la rentabilidad de una idea de negocio y si es posible convertirla en una empresa comercial.
Una empresa suele realizarlo para determinar el beneficio potencial que puede existir en una nueva idea de negocio. El estudio puede realizarse desde varios ángulos diferentes, de modo que todos los aspectos se revisen a detalle antes de la puesta en marcha.
Las áreas más comunes incluyen la investigación de mercado, los aspectos técnicos, el modelo de negocio y la gestión. También pueden incluirse otros aspectos en función de la idea y de las posibilidades de que la implantación no tenga éxito.
47%
de los proyectos a nivel global no cumple sus objetivos originales, ya sea por sobrecostos, retrasos o falta de alineación con el alcance previsto.
Fuente: Project Management Institute, Pulse of the Profession, 2023
Este dato ilustra por qué el estudio de viabilidad no es un trámite burocrático, sino una herramienta concreta de gestión del riesgo. Cuanto más riguroso sea el análisis previo, menor la probabilidad de enfrentar sorpresas costosas en plena ejecución.
Conoce también: ¿Qué es un estudio de factibilidad del mercado?
Tipos de estudios de viabilidad
Presta atención a este punto: no todos los proyectos requieren evaluar los mismos factores. El tipo de viabilidad que conviene priorizar depende directamente del mayor riesgo que enfrenta tu iniciativa. Estos son los cinco tipos más comunes:
- Viabilidad técnica: Determina si se cuenta con los recursos técnicos y la experiencia necesaria para cumplir los requisitos del proyecto.
- Viabilidad económica: Consiste en la evaluación de los factores económicos para determinar la viabilidad financiera del proyecto. Para ello se utiliza un análisis costo-beneficio para comparar los costos financieros con los beneficios previstos.
- Viabilidad legal: Un proyecto debe cumplir ciertos requisitos legales para poder llevarse a cabo, lo que incluye las leyes y reglamentos que se aplican a todas las actividades y resultados esperados.
- Viabilidad operativa: Consiste en la adecuación del proyecto a la planificación de la capacidad, los recursos, las metas estratégicas y los objetivos empresariales de la organización.
- Viabilidad temporal: Refiere a la asignación de un tiempo determinado para la ejecución del proyecto y los plazos de cumplimiento para cada fase. Piensa en cómo encaja el calendario con tus operaciones actuales, la planificación de la demanda y el calendario de producción.
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Componentes de un estudio de viabilidad
Estos son los componentes que se suelen encontrar en un estudio de viabilidad:
- Resumen ejecutivo: Formula una narración que describa los detalles del proyecto, producto, servicio, plan o negocio.
- Consideraciones tecnológicas: Enlista las necesidades de equipo y recursos tecnológicos necesarios para que el proyecto funcione, e incluye los costos de adquisición si no se dispone de ellos.
- Mercado existente: Examina el mercado local y el más amplio para el producto, servicio, plan o negocio.
- Estrategia de marketing: Describe los objetivos, metas, actividades y programa para hacer llegar los productos o servicios propuestos hasta los clientes o público meta.
- Personal necesario: Debe incluir un organigrama con todos los puestos necesarios para lograr el proyecto con éxito.
- Calendario y cronograma: Incluye marcadores intermedios significativos para la fecha de finalización del proyecto.
- Datos financieros: Incluye todos los archivos y sistemas de datos relativos a las finanzas, la administración y la contabilidad del proyecto.
- Conclusiones y recomendaciones: Desglose de los alcances de la propuesta en subconjuntos de tecnología, marketing, organización y finanzas.
Los 8 componentes de un estudio de viabilidad
01. Resumen ejecutivo
Describe el proyecto, sus objetivos y el alcance general de la propuesta.
02. Consideraciones tecnológicas
Recursos técnicos necesarios y costos de adquisición si no se dispone de ellos.
03. Mercado existente
Análisis del mercado local y amplio para el producto o servicio propuesto.
04. Estrategia de marketing
Objetivos, actividades y canales para llegar al público meta del proyecto.
05. Personal necesario
Organigrama con los puestos requeridos para ejecutar el proyecto con éxito.
06. Calendario y cronograma
Marcadores intermedios y plazos de finalización de cada fase del proyecto.
07. Datos financieros
Archivos y sistemas relativos a finanzas, administración y contabilidad.
08. Conclusiones y recomendaciones
Desglose de alcances en tecnología, marketing, organización y finanzas.
Beneficios del estudio de viabilidad
70%
de los proyectos de transformación empresarial no logra sus objetivos iniciales por falta de un análisis previo estructurado de viabilidad.
¿Y esto qué significa en la práctica? Que el estudio de viabilidad no ralentiza un proyecto, sino que le da sustento antes de comprometer recursos que después no se pueden recuperar. A continuación, los beneficios más relevantes:
Respaldan una visión de negocio
Los estudios de viabilidad pueden ser una parte fundamental para dimensionar los alcances de una visión de negocio. Si evalúas el panorama que rodea dicha visión, incluyendo de dónde vendrían los clientes y con quién competirás para conseguirlos, podrás calibrar de forma realista la probabilidad de alcanzar el éxito.
Ayudan a definir metas y objetivos
Un estudio de viabilidad te ayudará a aclarar qué objetivos y estrategias de negocio hay que poner en marcha para tener éxito, proporcionando puntos de referencia para la viabilidad de un proyecto.
También permite comprender los costos de tu inversión y su potencial de obtención de ingresos. Con esta información en la mano, puedes obtener los recursos necesarios para completar el proyecto o dimensionarlo en función de los recursos disponibles.
Facilita el desarrollo de un plan efectivo
Con la ayuda de un estudio de viabilidad, a medida que vayas definiendo tus objetivos tendrás una mejor comprensión de los siguientes pasos en el ciclo de desarrollo. A partir de ahí, puedes elaborar un plan y combinarlo con una previsión financiera y un estudio de impacto económico para atraer a los socios de financiación.
Permite ejecutar el plan con éxito
Al conocer los costes de desarrollo, el panorama competitivo, la procedencia de los clientes potenciales y el potencial de ingresos, tendrás una idea de las fuentes de capital, los socios y el modelo de negocio necesarios para alcanzar el éxito.
Te puede interesar también: ¿Cuál es la estructura de un estudio de factibilidad?
Pasos para realizar un estudio de viabilidad
Ahora que ya conoces en qué consiste un estudio de viabilidad, cuáles son sus beneficios, tipos y componentes más comunes, te presentaremos los pasos más importantes que debes tener en cuenta para realizarlo:
1. Realiza un análisis preliminar
Comienza por esbozar el plan de tu proyecto. Es importante que puedas centrarte en una necesidad no atendida, un mercado en el que la demanda sea mayor que la oferta, y si el producto o servicio tiene una ventaja distintiva.
A continuación, debes determinar si los factores de viabilidad son demasiado elevados para salir adelante, es decir, si son demasiado caros o si no se pueden comercializar de forma eficaz.
2. Prepara un retorno de inversión (ROI) proyectado
Este paso requiere que trabajes hacia atrás. Comienza con lo que esperas que sean los ingresos del proyecto y, a continuación, qué financiación se necesita para alcanzar ese objetivo.
Considera qué servicios se necesitan y cuánto costarán, cualquier ajuste de los ingresos, como los reembolsos, etc.
3. Realiza un estudio de mercado
Haz un estudio de mercado para recolectar información y realizar un análisis exhaustivo sobre la oferta, la demanda y el entorno de mercado de tu proyecto.
Ten en cuenta que existen herramientas de software para investigación de mercado que te permitirán facilitar el proceso y ahorrar costos, o bien, puedes considerar contratar a un proveedor externo.
4. Planifica la organización y las operaciones del negocio
Una vez realizados los pasos anteriores, es momento de establecer la organización y las operaciones del proyecto para cumplir con sus factores de viabilidad técnica, operativa, económica y legal.
No se trata de un esfuerzo superficial. Debes ser minucioso e incluir los costos de puesta en marcha, las inversiones fijas y los costos de explotación, entre otros.
5. Prepara un balance de apertura
El balance de apertura incluye una estimación de los activos y pasivos y debe ser lo más precisa posible. Para ello es recomendable elaborar una lista que incluya las partidas, las fuentes, los costos y la financiación disponible.
6. Revisa y analiza todos los datos
Todos estos pasos son importantes, pero la revisión y el análisis de datos lo son más, pues permiten asegurarnos de que todo va como debería, identificar las causas y consecuencias de resultados inesperados, pensar en el riesgo y prever cualquier contingencia.
Por ejemplo, compara tus resultados actuales con el retorno de inversión esperado y evalúa si sigue siendo realista o no.
7. Toma de decisiones
Ahora es el momento de decidir si el proyecto es viable o no. Parece sencillo, pero todos los pasos anteriores conducen a este punto de inflexión.
Aquí está la clave: algunos aspectos que debes tener en cuenta son si el compromiso merece el tiempo, esfuerzo y dinero invertido, y si está alineado con los objetivos estratégicos de la organización.
“La evaluación ex ante de proyectos es el instrumento más efectivo para reducir la incertidumbre en la asignación de recursos públicos y privados.”
Esta perspectiva refuerza por qué el estudio de viabilidad no es exclusivo de grandes corporaciones: cualquier proyecto, independientemente de su escala, se beneficia de una evaluación sistemática antes de arrancar.
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Conclusión
Un estudio de viabilidad evalúa un proyecto o una empresa comercial propuestos para ver si tienen posibilidades de éxito financiero y técnico.
Suele incluir un estudio de mercado, un análisis de la competencia, una evaluación de los requisitos operativos y financieros y una evaluación del equipo directivo. Además, la investigación pondrá de relieve los peligros y dificultades potenciales y ofrecerá sugerencias para afrontarlos.
El objetivo general es decidir si el proyecto o negocio debe seguir adelante o no y, en caso afirmativo, cómo debe configurarse para tener las mayores posibilidades de éxito.
Lanzar una nueva iniciativa sin evaluar antes su viabilidad equivale a apostar sin datos: el riesgo existe, pero no hay forma de medirlo ni de reducirlo. Si estás a punto de arrancar un nuevo proyecto, un estudio de viabilidad a profundidad te aportará los datos útiles y reales que necesitas para tomar la mejor decisión.
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El tiempo varía según la complejidad del proyecto. Un estudio básico para una pequeña empresa puede completarse en 2 a 4 semanas, mientras que uno para un proyecto de gran escala puede requerir entre 3 y 6 meses. Los factores que más influyen son la cantidad de datos necesarios, la profundidad del análisis de mercado y la disponibilidad del equipo encargado de realizarlo.
El estudio de viabilidad determina si un proyecto tiene sentido antes de comprometer recursos: es una evaluación previa. El plan de negocios, en cambio, es un documento más detallado que se elabora cuando ya se decidió seguir adelante con el proyecto. En términos de secuencia, primero se hace el estudio de viabilidad y, si el resultado es positivo, se desarrolla el plan de negocios con mayor detalle.
Idealmente, debe realizarlo un equipo multidisciplinario que incluya perfiles de finanzas, marketing, operaciones y área técnica. En proyectos pequeños, puede hacerlo el propio emprendedor con el apoyo de herramientas especializadas. En proyectos complejos o de alto presupuesto, es recomendable contratar a una consultoría externa que garantice objetividad y profundidad en el análisis.
Un resultado negativo no significa el fin del proyecto, sino una señal de que el planteamiento actual no es viable en su forma presente. A partir de ese resultado, es posible rediseñar el modelo de negocio, ajustar el alcance, buscar nuevas fuentes de financiamiento o posponer la implementación hasta que las condiciones del mercado sean más favorables. El estudio sirve precisamente para tomar esa decisión con datos, no con intuición.
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